Acoso escolar

Los malos tratos en la escuela han existido siempre, al igual, que han existido siempre en la familia y en la sociedad. Por tanto, podemos hablar de malos tratos sin asustarnos, pensando que sencillamente, actualmente estamos avanzando en la detección precoz, la intervención adecuada y la prevención de los malos tratos.

Creo que es interesante hablar de tipos en malos tratos:

1)  

Maltrato físico, hacer daño, ataque a la propiedad, robo, extorsión, etc.

2)  

Maltrato verbal, motes, insultos, contestar con malos modos, comentarios racistas o relacionados con aspectos físicos o sexuales, etc.

3)  

Maltrato social, propagación de rumores, descalificaciones y humillaciones que provocan exclusión y aislamiento en grupo.

4)  

Maltrato indirecto, cuando se induce a otros a agredir a un tercero. No es necesario tocar a otra persona con las manos para hacerle daño. La manera de mirar, hablar y actuar puede considerarse una forma de abuso.

5)  

Abusos sexuales, intimidaciones, vejaciones.

También podríamos catalogar los malos tratos de leves, medios o graves, tanto por el  tipo de agresión como por el tiempo de duración de estas agresiones. La intervención debería ser diferente en cada caso, pero por muy “leve” que se considere la agresión es imprescindible una actuación, porque los malos tratos graves suelen darse después de una escalada de agresiones leves y medias que no han tenido consecuencias. Actuando en los malos tratos leves se está haciendo prevención de los malos tratos graves. El silencio y la inmunidad ante los malos tratos potencia los actos agresivos y produce terror en la comunidad y debilita a las víctimas. A veces, incluso la víctima no es consciente de que está siendo humillada o agredida, por ello, el observador no debe ser imparcial o neutro y debe implicarse en la denuncia de los actos violentos.

En muchos casos el agresor o agresora., (sobretodo, en niños, niñas y jóvenes), no ha realizado el acto con intención de hacer daño, por ejemplo,  una broma agresiva o un empujón demasiado fuerte que hace daño y éste se niega a pedir disculpas o a reconocer el daño, como si la intención  de hacer daño o no fuera lo que determina  su inocencia o culpabilidad. En estos casos es muy importante insistir en la toma de conciencia del agresor y validar el daño sentido por la  víctima , así como responsabilidad al agresor de su conducta agresiva. La madurez de la persona nace de la capacidad de ponerse en “la piel del otro”.

En otros casos, la cultura del grupo de amigos o amigas hace que se considere normal este tipo de conductas agresivas y se considere a la víctima como “débil”, se califique positivamente al agresor mientras se invalida a la víctima. Y en otros, el agresor o grupo de agresores practican la violencia de una manera intencionada y mantenida durante tiempo, guiada con la intención de tener poder  o tener beneficios de otro tipo (económico, sexual, etc). En estos casos es necesaria una actuación fuerte por parte de la autoridad competente, de lo contrario, la intervención no hace ningún efecto, deben haber consecuencias claras e impedimento total a la repetición de los abusos.

Al intervenir en una situación de malos tratos es muy importante diferenciar los actos violentos y  la persona que los realiza, esto ayuda a todos a reaccionar adecuadamente ante la persona que maltrata. Podemos hablar de intolerancia a los actos violentos y ayudar a la persona a que cambie su conducta. Si hablamos de abusador/a o maltratador/a se hace más difícil ayudar al joven a cambiar, porque se ataca a su persona, es mejor atacar y censurar los actos negativos, porque es su responsabilidad decidir cambiar una relación de abuso de poder por una relación de cooperación. 

SI SOSPECHAS O SABES QUE TU HIJO O HIJA ES OBSERVADOR NEUTRO DE MALOS TRATOS EN LA ESCUELA.

1)  

Hablad con vuestro hijo/a y preguntad sobre lo que sabe, que pueda dar toda la información, de esta manera está consiguiendo hacer el primer paso que es compartir con vosotros lo que sabe. Callar es encubrir, después de hablar con vosotros ya no es encubridor.

2)  

Explicad la diferencia entre “chivarse” y denunciar los  malos tratos. Preguntadle sobre sus temores a represalias de sus compañeros o sus convicciones acerca de lo que son los abusos y la violencia.

3)  

Ayudadle a que pueda confiar el el tutor/a y pueda explicar lo que ha visto o sabe. De lo contrario, podéis tener la iniciativa y ser los padres los que asuman la responsabilidad de informar al tutor/a. Dependiendo de la gravedad de los malos tratos es conveniente que sean los padres que asuman la responsabilidad, dejando al hijo/a al margen. También es interesante poder resguardar en confidencialidad las personas que denuncia los malos tratos, siempre y cuando sea necesario para protegerlos hasta que existan los canales adecuados para parar los abusos y garantizar la seguridad de la persona que denuncia. 

SI SOSPECHAS O SABES QUE TU HIJO O HIJA ES VICTIMA DE MALOS TRATOS EN LA ESCUELA.

1)  

Hablad con vuestro hijo/a, escuchad atentamente sin interrumpirlo, dadle el espacio para que exprese sus sentimientos de rabia, impotencia, miedo, tristeza. Ayudarle haciéndole preguntas y escuchándolo empáticamente, dándole apoyo incondicional. Es importante que os vea tranquilos, sin reacciones exageradas de enfado con el centro, o hacia la persona que abusa,  puede llegar a sentir miedo de la reacción exagerada de los padres, por ello, hay que escuchar calmadamente, para que no se guarde información o reprima sentimientos.

2)  

Apuntar lo que dice vuestro hijo/a sobre el relato de los malos tratos: Qué ha pasado, cómo ha pasado y cuántas veces a ocurrido, quién ha estado implicado, quien ha visto lo sucedido, dónde ha pasado y que ha hecho vuestro hijo/a a continuación del maltrato.

3)  

Decid a vuestro hijo que cualquier incidente lo ha de comunicar inmediatamente y sin miedo a un profesor, a poder ser su tutor o tutora. Si teme hacerlo, aconsejarle que pida a algún compañero de confianza de la escuela, que le acompañe a hablar con un profesor.                                                                

4)  

Tan pronto como podáis pedid una entrevista con el tutor o tutora. Es importante que vayáis padre y madre, que todas las actuaciones las hagáis conjuntamente. Si tenéis puntos de vista diferente sobre como actuar, seguid juntos sin dividiros, por el bien de vuestro hijo/a. Es normal tener sentimientos, criterios y reacciones diferentes, aunque complementarias. Es habitual que un progenitor reaccione con mucho enfado y eso le lleve a actuar desproporcionadamente o antes de tiempo, mientras el otro reacciona demasiado calmadamente, con el peligro de no actuar. Las dos posturas , si se complementan se da la actuación justa.

5)  

Al hablar con el profesor/a mantened la calma, es probable que éste tenga otras versiones de lo que ha pasado o ignore totalmente lo ocurrido. Informad de todos los datos objetivos al profesor/a (fechas, sitio, hora, nombre de los implicados).

6)  

Tomad nota de las actuaciones que el centro hará en consecuencia. Preguntad al profesor que podéis hacer para ayudar a vuestro hijo/a. Continuad manteniendo el contacto con la escuela hasta que consideréis resuelto el problema de vuestro hijo/a.

7)  

Comprobad si el centro ha realizado las estrategias diseñadas apara actuar contra el maltrato. En caso contrario, solicitad una entrevista con el director/a del centro y exponed vuestro punto de vista. En última instancia, podéis dirigiros al inspector/a del centro, para facilitar toda la información de que dispongáis.

Seguramente vuestro hijo/necesitará hablar y expresar sus sentimientos en otros momentos, los padres deben estar atentos para darle esos espacios cuando el hijo o hija lo necesite, repetir el relato de lo ocurrido es una manera de elaborar los sentimientos asociados. Hay que evitar dar consejos o interrumpir cuando nos sentimos agobiados por sus sentimientos, es mejor escuchar con una actitud de apoyo incondicional.

SI SOSPECHAS O SABES QUE TU HIJO O HIJA PRACTICA O HA PRACTICADO MALOS TRATOS, ABUSOS EN LA ESCUELA.

Debéis saber que en algún momento del desarrollo, los chicos y las chicas pueden verse implicados en situaciones relacionadas con el maltrato a otros compañeros/as. Muchas veces, los padres y madres no se enteran de estos hechos. Por tanto, si se detecta es una oportunidad para educar en la convivencia de la paz y para ayudar a vuestro hijo/a a crear unos valores y una ética de madurez.

En algunos casos, los chicos y chicas siguen el impulso de otros alumnos o hermanos (presión de grupo), en otros no saben el daño que están haciendo o se sienten atraídos por estas actuaciones; en  algunas ocasiones, admiran  a los abusadores y se convierten ellos mismos en abusadores (cuando se separan del grupo dejan de serlo). También pueden estar pasando por un momento difícil y reaccionan actuando con agresividad. 

1)  

Hablad con él/ella y dejad claro que encontráis el maltrato inaceptable. Es importante que antes de decir vuestra opinión, escuchéis sus argumentos y valores sobre estos sucesos, para saber realmente qué está pasando, cuales son los sentimientos y pensamientos de vuestro hijo/a, aunque para ello os debéis morder la lengua, porque lo que escucháis no os gusta (por ejemplo, ideología nazi, etc).

2)  

Hacedle entender que hace daño a la otra persona y, también os hace daño moral a vosotros y a él mismo.

3)  

Aportad todos los argumentos para que rechace la utilización de la agresión o la fuerza para conseguir lo que quiere. Si se trata de una influencia fuerte de una migo admirado o del grupo, no os descalifiquéis pensando que hace mas caso al grupo de amigos, vosotros tenéis mas fuerza moral que sus amigos, aunque vuestro hijo aparentemente lo niegue. Realacionad la violencia con cobardía, con miedo, con inmadurez e infantilismo y también con las consecuencias: castigo, ley, juez, cárcel y violación. Haced que se ponga en la “piel de la víctima”, preguntadle cuando  ha recibido él malos tratos, como se ha sentido o que ponga a la víctima en la piel de sus seres queridos (hermanos, abuelos, padres).

4)  

Pedid una entrevista con urgencia, con el tutor/a y explicad todo aquello que sabéis, sin esconder ninguna información, eso seria encubrir a vuestro hijo y seria malo para él/ella. Hablad con el tutor/a de las estrategias conjuntas a realizar para parar la actuación de violencia.

5)  

Haced un seguimiento de la evolución de vuestro hijo/a, estimulando a que mejore su comportamiento, haciéndoselo saber.

Hay que tener en cuenta, que dentro de la familia se pueden crear los valores y las conductas que van en contra de los malos tratos. Siempre hay situaciones en las que un hermano hace daño al otro, a veces, sin intención, otras por envidia, otras como abuso de poder, otras por venganza o como simple descarga a una situación personal conflictiva. También hay muchas situaciones cotidianas aprovechables donde los adultos de la familia (padres, madres, tíos, abuelos, primos) cometen actos de abusos de poder o hacen daño a los hijos. Decidir quién ha hecho daño ha quién, qué es hacer daño, hacer justicia dentro de la familia, confrontar al abusador, el pedir disculpas, las sanciones contra los actos de malos tratos, la reparación con el que ha sido víctima del abuso, etc. Todo ello ayuda a que los niños y niñas aprendan a tener un juicio moral y un rechazo a las conductas de abuso y agresividad. Los valores, la ética y el juicio moral solo se aprenden a través de la relación con los demás y con la respuesta social que se tiene de estas conductas. 

Algunos pasos importantes delante de la violencia, según Cloé Madanes,  terapeuta familiar:

1)  

Exponer el maltrato.

2)  

Confrontar al abusador sobre por qué estuvo mal su actuación y hacerle ver el daño que ha hecho a la víctima.

3)  

Descubrir si hay otras personas que cometen abusos y hay otras víctimas u otras situaciones que han quedado silenciadas.

4)  

Reconocer que el agresor/a  se está haciendo daño a sí mismo/a y que su conducta abusadora se relaciona con cobardía, infantilismo e inmadurez.

5)  

Disculparse por el daño hecho ante la víctima, delante de testigos. Reconocer el daño que se ha hecho a la víctima y decir “lo siento”, compromentiéndose a no repetir este acto y aceptando las consecuencias de sus actos (sanción, castigo, reparación). Es importante que los testigos sean personas importantes para el abusador y que testifiquen si las disculpas son auténticas o fingidas, en caso de ser excusas falsas se volverá a repetir o se considerará como un acto simbólico fallido.

6)  

Analizar las consecuencias de si el abuso se vuelve a repetir. Normas y sanciones respecto a los malos tratos.

Conclusión:

Antaño  se consideraba natural el castigo físico en la escuela , en la familia o en  la sociedad, actualmente está penalizado por la ley y catalogado de maltrato, tengamos esperanza en que las actuaciones de hoy en la escuela, con la unión de profesores y padres en contra de los malos tratos, puedan ser la semilla de erradicación total de los malos tratos para el futuro de nuestra sociedad. Para ello, es necesaria la comprensión, la empatía, la cooperación, el amor, la disciplina y la justicia. 

Luis Camino Vallhonrat

Director de Servicio de Prevención de las Drogas del CAS Fontsanta.

Documentación consultada para elaborar este artículo:

Libro:“La violencia en las aulas”. Autora Fuentsanta Cerezo. Ed. Pirámide.

Documentos del curso sobre resolución de conflictos dirigido a equipos directivos de institutos, organizado por el departamento d’Educació de la Generalitat de Catalunya.

Libro: “Violencia masculina”, autora Cloé Madanes.

Lluís Camino Vallhonrat.

Director del Servei de Prevenció de Drogues

del CAS Fontsanta, gestionat per la Mancomunitat Fontsanta, que integra els ajuntaments de Cornellà de LL., Esplugues, Sant Just Desvern i Sant Joan Despí.

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